A raíz del "boom" de las actividades en el medio natural, y en concreto, de las carreras por montaña, la mujer ha encontrado una nueva especialidad la cual poder practicar.

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El paso de los años refleja además, que el número femenino de participantes se ha incrementado, por lo que "la mujer corredora de montaña" es una realidad cada vez más palpable, aunque existen una serie de preocupaciones con las que las mujeres se encuentran al practicar este deporte.
Como mujer corredora, pienso que nos tenemos que adaptar a una serie de circunstancias concretas para poder correr en este entorno abierto, pues por ejemplo, toda practicante (más o menos habitual en este tipo de carreras) entrena en mayor o menor medida por el monte, y normalmente con el problema añadido, de salir sola (desde un punto de vista social es menos frecuente ver a una chica o grupo de chicas sola/s que a un chico o grupo de chicos) pues normalmente las chicas siempre van acompañadas por un varón o incluidas en un grupo mixto (chicos y chicas).
En este sentido el reto sería poder salir sola siempre que queramos, y sin la necesidad de depender de nadie, lo cual nos daría una mayor independencia, autonomía y autoestima. Os emplazo a que quedéis entre un grupo de conocidas, y que salgáis a correr por el monte con plena seguridad. Otra de las preocupaciones de la mujer corredora sería: ¿estamos preparadas para correr por la montaña?
Pienso que siempre que tengamos un cierto nivel físico y técnico estamos tan preparadas como cualquiera. Pienso, que ambos parámetros, son necesarios y ambos se pueden desarrollar.
Muchas de las corredoras vienen de deportes de resistencia, fundamentalmente del atletismo con lo cual tienen el aspecto físico algo desarrollado. Sobre el aspecto técnico con base en las habilidades motrices básicas, diré que se puede desarrollar igualmente con una práctica constante en el medio que nos ocupa, la montaña, teniendo en cuenta, en abordar de forma progresiva, la distancia y la complejidad del terreno.
Otra preocupación de las mujeres que llevan ya varios años practicando las carreras por montaña a un cierto nivel o mejorando año a año, sería el de ser madre.
Las carreras por montaña se practican con una edad normalmente ya madura (nada tiene que ver con el inicio de los deportes habituales donde se empieza en edades más tempranas) y en este sentido, suelen implicarnos una preocupación, por el "punto y aparte" que podría suponer. A raíz de esto, hay mujeres que deciden retrasar su edad de convertirse en madre, alargando su rol de corredoras en activo, aunque también hay casos en los que debido a diferentes circunstancias, este "punto y aparte", se convierte en punto final.
Con una buena organización, y coherencia de las voluntades de uno mismo, se debería de poder llegar a equilibrar el llegar a ser madre, y no dejar nunca de correr por la montaña.
Otro de los aspectos que pueden preocupar a la mujer corredora, debido a su efecto reductor de rendimiento, es el de la menstruación en los días de competición. Este, es un tema delicado para muchas de nosotras y con el que tenemos que adaptarnos y vivir, tanto en la fase de preparación, como a veces, el día de la competición.
A veces, este tema puede ser preocupante y puede afectar no sólo al nivel físico sino también psíquico antes o durante o una prueba.
Concluiré diciendo, que hay factores diferentes que pueden suponer para una mujer, ciertas preocupaciones o problemas a la hora de correr por montaña. Algunos de ellos se pueden trabajar y por tanto mejorar, y a otros, debemos poseer (como mujeres), una resistencia y adaptación que nos pueden ayudar mucho a que formen parte de nosotras, sin que apenas nos afectan.
Nuria Domínguez Azpeleta
Actual Campeona de la Copa de España de Carreras por Montaña FEDME y colaboradora de CorredordeMontaña.com


