
El pasado sábado, día 9 de Mayo, asistimos a una carrera con todos los alicientes para que se convirtiera en un día épico para los asistentes, y, como no, para la propia organización de la Marató i Mitja Castelló-Penyagolosa. Pues, además de una participación récord de 1400 corredores, acudía también el bicampeón español, Raúl García Castán, tras confirmar que se encontraba en condiciones para participar, con el objetivo de tratar de batir la marca, establecida el pasado año, por Remigio Queral en 05 h 22' 03''.
Sin embargo, si el buen tiempo acompañaba a los participantes de la carrera, para el de La Granja, la suerte le abandonó, y en dos ocasiones! Tras perderse en los primeros kilómetros de la prueba, aún sin salir del circuito urbano de Castellón, lo que le costó más de 2 horas para recuperarse y volver a situarse de cabeza de carrera nuevamente, cuando ya llevaba unos 11 minutos de ventaja, sobre el segundo clasificado, después de 4h de carrera, y tras superar la "mítica" Lloma de Bernat (km 48), volvió a perderse nuevamente camino a Xodos.

En esta ocasión, perdió otros 21 minutos, lo que le situaba de nuevo a una considerable distancia (esta vez 10 minutos) detrás del primer clasificado, el déficit era demasiado grande incluso para el gran Raúl, que llegó a meta unos siete minutos detrás del ganador de la prueba, el castellonense, José Vicente Prades Beltrán.
Seguramente, si nos dedicamos a analizar un poco lo narrado anteriormente, hay temas para abordar, el primero concierne a la propia organización de la carrera, y el segundo al corredor de la misma.
Si esta carrera hubiera tenido entre 30 y 45kms, el vencedor de la misma, hubiera sido Raúl García Castán, dado que en esas distancias (más bien largas para la mayoría de carreras por montaña que se celebran en España) iba en cabeza el segoviano. Pero la MiM (Marató i Mitja) es una carrera de 65kms, es decir una maratón y media, y, como bien saben muchos de los participantes que la abordan, hasta llegar a la Ermita de San Joan de Penyagolosa, no se puede cantar victoria.

Dadas las circunstancias particulares, es decir la distancia, requiere, como otras carreras de su género (distancias por encima de una maratón) un marcaje constante a lo largo del recorrido. En este caso, el circuito sigue las marcas del GR-33,que nace en Castellón, y termina en Sant Joan de Penyagolosa. Este, es un dato, que nos recuerda que en los primeros años que se celebraba este prueba (aún no denominada Marató i Mitja, y sí "Pujada a Peu Castelló-Penyagolosa", y cuya organización compartían 2 clubs), no estaba marcada y los participantes seguían desde la salida hasta a llegada, las marcas rojas y blancas del GR-33. Quizás, sea posible que, en cuento al marcaje, aún quede unos restos de influencia de estas señales de GR, e inconscientemente la organización marque de forma escueta algunos tramos de la prueba.
Hasta la fecha, solo se recuerda un incidente similar, en el año 2001, cuando esta prueba contó con la participación del gran maratoniano Paquito Ribera, que junto con el ultrafondista y compañero de fuga, el valenciano José Antonio Sáez Collado , se pierden de forma considerable antes de llegar al km 43 (control de Sant Miquel de Les Torrecelles). En las demás ediciones, no existen más incidencias de este tipo.
Raúl García se perdió por primera vez en el km. (2-3) cuando un policía local le indica equivocadamente el camino a seguir. En este caso, sería necesario investigar la coordinación entre la organización de la carrera y las competencias de la policía local para averiguar exactamente lo que sucedió.

En la segunda ocasión, Raúl se pierde de nuevo, según sus palabras: "bajando por una pista de tierra con anchura para vehículos de cuatro ruedas, el recorrido torcía inesperadamente a la derecha por un sendero estrecho, cuya primera señalización estaba ya unos metros dentro del mismo, sin haber señalización alguna que cortara la pista por la que transitaba a toda velocidad", todo esto a algo más de 10km de meta.
En este sentido, tenemos que preguntarnos si la señalización estaba correctamente indicada, o si el corredor no prestó la atención suficiente en el momento indicado.
Desde luego, el tema de la señalización de una carrera de montaña tiene bastante tela que cortar, y es uno de los puntos conflictivos que está por resolver. Por una parte, cuanto más largo el recorrido, más recursos requiere - lo que suele significar un equipo humano de apoyo más amplio. Por otra parte, al pasar el circuito por terrenos tanto de de propiedad pública como privada, también está sujeta la señalización a que haya un respeto por todas las partes: usuarios de los espacios, propietarios, etc.
Si queremos evitar este tipo de conflicto del todo, solo hay dos posibilidades: o bien disponer de un equipo humano para vigilar y señalizar a los corredores (lo que exigiría unos medios económicos importantes) o que el circuito este "marcado" no por pintadas, flechas o cintas de plástico, sino por tracks de GPS, de manera que las carreras serían una combinación de correr y orientación. Mientras tanto, estamos ante este tipo de posible conflicto en las carreras por montaña.
Otra solución sería reducir la longitud de la carrera a una distancia más fácil de gestionar - de manera que las carreras como la MiM no tendrían lugar (esta opción sería una lástima).
Y la última solución, sería que cada participante conociera el circuito antes de participar.
En este sentido, muchos de los corredores noveles que se atreven a correr distancias tan largas, prueban por primera vez, con una intervención más asequible, para después, tratar de establecer una marca en una edición posterior, estamos seguros, que todos conocemos ejemplos de este tipo.Pero claro, cuando viene un corredor de la altura de Raúl García Castán, esta opción, sería poco asequible, a no ser que el corredor, se pase 3-4 días, reconociendo el circuito, con algún oriundo de la zona.
Claro está, si el propósito del corredor con mente "ganadora" es "solo ganar", podría limitarse a seguir al pelotón hasta los últimos kilómetros y avanzar a meta, solo en el último tramo de carrera. Pero esta ecuación, no entra en la mente de un corredor como Raúl - que trata de ganar, a su manera, y si puede, batir "a vista", el record de la prueba (ya lo hizo en su día el Campeón y gran corredor, Miguel Ángel Sánchez Cebrían-5h26'-año 2005)
A toro pasado, podemos concluir que si Raúl se hubiera dedicado unos días anteriores a reconocer el circuito, o si hubiera seguido al grupo hasta muy avanzada en la carrera, el resultado hubiera sido diferente - pero no ha sido así y en el archivo de la Marató i Mitja que se celebró, día 9 de Mayo, 2009, Raúl García Castán fue segundo, y seguramente muchos participantes, organización, observadores de la prueba e incluso el mismo Raúl, habrán aprendido y mucho de esta experiencia.
Texto/Imágenes: Redacción CorredordeMontaña.com





